Este grupo de obras marca una nueva dirección en la que el artista se aleja de la representación directa de cuerpos masculinos vulnerables que caracterizaban sus trabajos anteriores, para en su lugar retratar el mundo que habitan y revelar las fuerzas que dan origen a su fragilidad. Los físicos exagerados y la presencia imponente de los gigantes los hacen inmediatamente atractivos, pero también personifican fuerzas inminentes cuya escala sobrepasa el paisaje que ocupan. Más que protagonistas heroicos, los gigantes funcionan como avatares del consumo insaciable. Encarnan sistemas que seducen a través del espectáculo mientras dejan a su paso mucho agotamiento y ruina; sus cuerpos idealizados reflejan fantasías contemporáneas de poder, perfección física y dominio masculino.
Fuente: Contemporary Art Daily |